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Crisis COVID-19 y su impacto en el entorno urbano

La crisis mundial provocada por el COVID-19 y el período de confinamiento total que se ha impuesto en un mundo cada vez más desprovisto de fronteras, nos ha entregado increíbles imágenes de grandes ciudades vacías de gente.

 

Las capitales de Europa, siempre atiborradas de gente, aparecen vacías y en silencio. Los peces nadando en los canales de Venecia o las calles de Nueva York sin autos ni gente provocan un contraste inédito con el imaginario que tenemos de las grandes metrópolis. Nosotros mismos nos hemos visto inmersos en nuestras casas, mirando desde las pantallas cómo los pumas pasean por la ciudad en pausa.

Y tal como las ciudades se han visto transformadas, las costumbres cotidianas se han modificado rápidamente, de forma organizada, mostrando la fuerza de la sociedad para colaborar en beneficio del grupo entero. Las restricciones para salir han provocado que los espacios públicos, que hace muy poco servían como lugares de encuentro e intercambio, hayan debido modificar y adaptar su funcionamiento a las necesidades de las autoridades y de las comunidades con que se relacionan. La connotación emocional que adquiere el espacio público en este contexto, y considerando el regreso paulatino de la gente a las calles, necesitan el desarrollo de estrategias comunicacionales que signifiquen un aporte positivo a la comunidad, mediante instalaciones o acciones que son percibidas como un regalo por la ciudadanía, y que promueven un buen vínculo de ella con la ciudad misma.[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][vc_column width=”1/6″][/vc_column][/vc_row]